El Real Madrid cierra la última jornada del año con victoria./ Real Madrid
El Real Madrid cumple en una jornada clave para el porvenir del equipo en LaLiga y el futuro de su entrenador
El último partido del año para los blancos acabó con una victoria fundamental para intentar encauzar la situación que el quipo madridista atraviesa. No fue, sin embargo, el mejor partido de los de Chamartín. Sin Valverde, por una baja de última hora, Xabi veía el centro del campo mermado sin uno de sus pilares fundamentales, sumado a las ya de por sí numerosas ausencias que tiene el conjunto.
Los andaluces salieron mordiendo, y el Real Madrid se dejó amedrentar, sobre todo en los primeros minutos del primer tiempo, aunque el tanto de Bellingham les dio algo de tranquilidad. La segunda mitad ya fue otro cuento, con un intercambio continuo de oportunidades y ataques, el partido terminó rompiéndose, sufriendo ambos equipos, aunque los locales más de lo esperado, teniendo en cuenta que se enfrentaron a diez durante más de veinte minutos.
Desde los primeros instantes de juego, el conjunto hispalense dejó al descubierto las carencias del Real Madrid en defensa, que parecía no encontrarse en esos primeros compases, cometiendo numerosos errores en salida de balón. Alexis Sánchez se convirtió en un auténtico dolor de cabeza para Rüdiguer, reforzando las inseguridades sobre la dificultad para conseguir victorias en casa de los blancos.
Los acercamientos de los blancos
Sin embargo, las ocasiones no tardarían en llegar para los de Xabi, ciertamente más por los errores de los sevillistas, qué aciertos propios. La primera con más peligro fue el minuto 16, Arda Güller robaba el esférico en tres cuartos del campo para seguir con la conducción hasta encontrar a Mbappe, aunque finalmente el francés fallaba en el remate. El primer tanto de la noche llegó a raíz de una falta lateral que ponía Rodrygo. Conectó con la cabeza de Jude Bellingham para que el inglés mandara el balón al fondo de la red con un potente testarazo, materializando el ansiado 1-0 para los madridistas.
El balón iba a volver al ruedo con lo que parecía ser el mismo planteamiento de partido por parte de los equipos, pero con una importante novedad en el banquillo sevillista, Matías Almeyda vio la roja en el túnel de vestuarios. Los primeros compases de la segunda mitad comenzaron con un intercambio de ataques, pues Kylian apenas en cinco minutos tuvo tres ocasiones claras para anotar, mientras que por su parte, Courtois tuvo que estirarse para evitar el empate de Isaac Romero.
Con el partido roto, Alexis Sánchez y Agoume continuaban visitando al belga, obligándolo a intervenir en múltiples ocasiones, mientras el Bernabéu pedía más intensidad a sus jugadores con algunos cánticos no tan habituales en sus gradas, como el “échale huevos” que se pudo escuchar.
El Bernabéu, agotado
En el minuto 67, Marcao hizo una entrada a la que llegó tarde sobre Bellingham, lo que le costó la segunda amarilla, dejando así su equipo más de veinte minutos con inferioridad numérica, complicándole aún más las cosas al Sevilla. Si Courtois se vistió de santo, las intervenciones de Vlachodimos no se quedaron atrás. Rodrygo intentó una volea a pase de Kylian, pero el griego secó una mano magistral que provocó que el esférico se estrellase con el larguero.
Una falta en el borde del área de Camavinga tras uno de tantos errores en defensa de Huijsen, provocó de vuelta el estallido del público, que continuaba preguntándose cómo, con uno menos, el Sevilla continuaba poniendo en tales apuros a su equipo.
Los aficionados madridistas no vieron la mejor versión de su equipo, pero al menos pudieron ver como el partido terminaba con un broche de oro para su estrella, Kylian Mbappé. Rodrygo era derribado dentro del área por Juanlu, provocando así penalti. El francés no solo fue el encargado de transformar la pena máxima en le segundo de su equipo, sino que gracias a esto, se ha convertido en el jugador con más goles en un año natural en el Real Madrid, empatado con Cristiano Ronaldo.
