Vinicius tras anotar para los suyos./ Real Madrid
El Real Madrid vence 2-1 gracias al gol de penalti de Mbappe en el minuto 97
El Real Madrid salvó en casa tres puntos fundamentales para continuar en la carrera por la liga gracias a un gol de penalti en los últimos instantes de juego. El partido frente al Rayo Vallecano empezó con la peor de las suertes para los blancos, ya que a los pocos minutos del pitido inicial, Jude Bellingham salió lesionado del terreno de juego. Un encuentro que dejó buenos minutos de juego sobre el césped pero que no terminó de convencer.
Pitos en casa
El templo blanco recibió a los suyos con la segunda pitada monumental desde que llegó Alvaro Árbeloa al banquillo madridista. Tras la última derrota en Lisboa, los aficionados volvieron a recordarle a los suyos que la base de los clubes más grandes es la autoexigencia, que quizás, no estaban viendo en el campo.
En los primeros minutos, el Real Madrid atacó sin descanso, liderado por un Vinicius motivado por mejorar y complacer al público, consiguiendo convertir el cabreo inicial de los aficionados en ánimos por un momento de fútbol que parecía ilusionar. Desafortunadamente, el partido estuvo marcado desde el comienzo, ya que en el minuto nueve Jude Bellingham salía del terreno de juego lesionado. El inglés intentaba llegar a un balón largo de Valverde cuando se llevó la mano al muslo izquierdo con cara de dolor
Conforme transcurrían los minutos, el Madrid empezaba a aflojar, y la gente no tardó en notarlo. Cada pérdida era abucheada, y en respuesta, Vinicius buscaba respaldo en las gradas. El propio brasileño fue el encargado de abrir la lata, cuando en el minuto 15 anotaba un golazo por la escuadra que celebró besándose el escudo e insistiendo aún más en pedir ánimos a los suyos.
Courtois también tuvo trabajo. Ratiu se hacía con el balón en el centro del campo y llegaba hasta la portería del belga prácticamente solo, perseguido por Gonzalo, el único que intentó frenarlo. El guardameta se volvió a vestir de santo, estirando un pie salvador en el uno contra uno, evitando así el empate.
Segunda mitad, de mal en peor
Los de Arbeloa continuaban apagándose conforme pasaba el tiempo, y los que en un primer momento mantenían a los de Iñigo Pérez a raya, empezaron a venirse abajo, concediendo cada vez más a los rivales. En la segunda parte, la situación pintaba todavía más ensombrecedora para los blancos. De Frutos engañó a Tchouaméni, que en ese momento ocupaba la posición de central, y para cuando el francés quiso darse cuenta, el balón ya se encontraba en el fondo de la red.
Los últimos minutos, el Real Madrid empezó a apretar, acompañado por un público que, a pesar de la decepción, no dejó solo al equipo, aplaudiendo todas las acciones con intención de motivar a los suyos. A diez del final, el rayo perdió a uno de sus jugadores por expulsión. Pathe Ciss le hizo una entrada durísima a Ceballos, que pudo incluso dejar sin carrera al sevillano, roja directa clara.
En el minuto 97, con los nueve de añadido por el tiempo que se perdió, Mendy, el del Rayo, le hacía un penalti a Brahim. Mbappe fue el encargado de ejecutar la pena máxima, logrando así, por los pelos, rescatar los tres puntos para su equipo.Ya en la última jugada, Pep Chavarría fue expulsado por doble amarilla.
